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SIENTE con TODO el CORAZÓN

Continuamos recorriendo juntos este trienio franciscano, guiados por el lema que le da sentido: “con todo el corazón”. No se trata de una frase decorativa, sino de una llamada sincera a vivir con plenitud, con entrega total, desde lo más profundo de nuestro ser.

Lo hemos consagrado a una palabra que atraviesa la espiritualidad franciscana y la vida de Francisco de Asís: SIENTE . No es casual que la relacionemos con el Cántico de las Criaturas, una de sus composiciones más conmovedoras de San Francisco.

 

Este canto, está marcado por una sensibilidad radical. Solo quien ha aprendido a sentir con todo el CORAZÓN puede alabar con esa intensidad, encontrar belleza en medio del sufrimiento y reconocer la presencia divina en cada rincón de la creación.

¿Qué emociones nos atraviesan? ¿Cómo estamos sintiendo? ¿Permitimos que la realidad nos toque el alma o la contemplamos desde la distancia?

Este año queremos destacar una dimensión esencial de nuestra humanidad: la capacidad de sentir. No como una reacción fugaz, sino como una vivencia profunda que nos transforma. San Francisco, en el ocaso de su vida, no solo admiraba la naturaleza, sino que la sentía como parte de sí mismo, como familia.

Por eso, en su Cántico, no se refiere al sol o al viento como simples elementos, sino como hermano Sol, hermana Luna, hermana agua… Todo está conectado, todo vibra en una sinfonía de criaturas. Sentir de esta manera es vivir desde la compasión, la apertura y la humildad.

En un mundo que a menudo nos endurece o nos anestesia, el lema SIENTE con todo el corazón nos recuerda la urgencia de recuperar la empatía, la escucha sincera, la mirada sensible. Y desde ahí, comprometernos: con el cuidado de la Tierra, con la defensa de la dignidad humana, con una espiritualidad que se encarna en lo cotidiano.